Fin de semana en Villa de Leyva

By Jair

Me encantan esos días que empiezan antes de que el despertador se active, el cantar de los gallos demuestra que ya es de día sin abrir los ojos y la luz que entra por la ventana me quita el sueño.

Amanecer apartado de la civilización, de los ruidos y de "el mundo" (que me toca a diario) es como estar en una fantasía; mi alrededor está lleno de tonos verdes y azules cielo, la música de fondo producida por el río, un desayuno de campo y a empezar la aventura.

Caminata en descenso por 20 minutos para encontrar una cascada que puede ser inmensa pero ahora sólo contagia la sensación de un frío insoportable, la periquera (el típico colombiano es mal pensado) pero la cascada es muy natural piedras y más piedras rodeadas por gigantes árboles que se mezclan con el cielo para hacerme sentir tan pequeño que siento que puedo saltar de rama en rama o de roca en roca, ya está adaptado para caminar pero requiere mucho cuidado para no caerse como un niño, no llegue al final del camino porque nunca supe cuál era el correcto, alcance a ver un barranco suicida y uno que terminaba en el río.

Rappel corto pero sustancioso que termina con un interesante baño en el río a casi 0°c, un rato para dejar secar la ropa y a las cuatrimotos para completar los cuatro elementos agua: después del baño en el río, fuego: con el calor que proporcionaba el sol, tierra: porque comí mucha en todo el camino y aire: porque los vientos de agosto en Villa de leyva se sienten muy rico.

El almuerzo con una vista a las montañas que ni pa que les cuento y de postre una caminadita a la casa de terracota a 20 minutos del pueblo, no es una parada obligatoria pero no aguanta perderse los detalles que tiene. Ahora si a los caballos algo que nunca había hecho, suelo ser muy relajado con esto porque se que el caballo sentirá mis nervios, pero mis amigos no paraban de gritar para que no corrieran más jajajaja, al final cero accidentes y una gran experiencia.

Espere durante todo el día la noche, o mejor las estrellas; una fogata, música y el cielo despejado hicieron una escena perfecta para ver la Copa de los árboles que casi tocan las estrellas y la luna que ascendía desde el horizonte iluminando la inmensa oscuridad que se vive en el campo "relajante oscuridad" con el calor de la fogata y el sabor de un buen vino. El día termina sin que me dé cuenta y el cansancio se nota en la cara de todos mientras no paramos de reír contando historias o diciendo bobadas al rededor del fuego.

El recorrido

Galería

No olvides

  • Puedes hacer cabalgata, cuatrimotos
  • Es un pueblo tranquilo pero en temporada alta encuentras mucha gente.
  • El día puede ser soleado pero las noches son frías.
  • Lleva zapatos comodos, algunas calles son en piedra.

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Colombia

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